julio 14, 2014

Familia

Las historias de familia siempre tienen frutos que extraer. 
Una anécdota que se mezcla con el tono del recuerdo es casi perfecta, sólo agregar unos detalles que rocíen el ambiente y logran, de menos, una pequeña historia.
¿Será que los recuerdos se vuelven imágenes ensoñadas? O que el portavoz se vuelve narrador omnisciente y empapa el texto de nostalgia.
Es tan natural contar historias, que deberíamos hacerlo mas que a menudo.

2 comentarios:

Lucía Sequeira dijo...

Hace un tiempo llegue a la misma reflexión. Cada recuerdo de cada individuo tiene un matiz distinto. Me gusta tu blog.

clot dijo...

Gracias Lucía voy construyendo mis recuerdos!